2 feb 2015

Candelas, marmotas y humedales.

Quizás tengáis algún familiar femenino llamado Candelaria, posiblemente de edad madura pues este bonito nombre ya no es tan usado. El nombre proviene de una larga serie de tradiciones religiosas, empezando por la judía: el 2 de febrero se cumple la cuarentena tras el nacimiento  del 24 de diciembre,  que se celebraba con velas, candelas, de la que nace posteriormente la fiesta cristiana de la Virgen de la Candelaria. Pero también se une a la tradición romana del festival de purificación de la primavera llamado Februa, del que procede el nombre del mes.

Pero también en otras culturas coetáneas con la romana como la celta se celebraban festivales  a principios de febrero, a mitad de camino entre el solsticio y el equinoccio, cuando el día empieza a ganar terreno a la noche.

 Ya en la edad media, en el medio rural, la fecha se asociaba a la predicción del tiempo ya que ante  la previsión de un invierno largo, los granjeros aún deberían conservar víveres. En diversos lugares de Europa se contemplaba cómo resurgían de su reposo invernal los osos, tejones y erizos y se creía que los animales regresaban asustados a sus escondrijos si atisbaban su sombra en el suelo.

Con esto llegamos a los emigrantes alemanes en América del norte, que establecieron esta costumbre en Pensilvania, reemplazando el erizo, inexistente en América, por la marmota canadiense (Marmota monax): el famoso día de la marmota internacionalizado por una divertida comedia de 1993,  Atrapado en el tiempo (título original Groundhog Day)

Así llevan algo de más de 100 años, tal día como hoy, con todo un ritual para averiguar si  la primavera se adelanta o todo lo contrario. ¿Acierta la marmota? el Centro Nacional de Datos del Clima de la Agencia de Océanos y Atmósfera de EE UU ha hecho su análisisllegando a la conclusión de que: “Los pronósticos de Phil (la marmota) son, de media, incorrectos. La marmota no ha demostrado ningún talento en predecir la llegada de la primavera, especialmente en años recientes”.

También hay marmotas en Europa, y España: en los Tatra, Alpes y en los Pirineos, la marmota alpinadistinta de la americana pero del mismo género Marmota marmota, nombrada así por el propio Linneo. Es el mayor de los roedores europeos, pesa entre cinco y diez kilogramos en los adultos. Tiene hábitos diurnos, y pasa la mayor parte del día buscando comida. Pero en invierno, tras hacer acopio de reservas alimenticias en forma de grasa, se retiran al interior de sus madrigueras, taponan las entradas, y permanecen allí aletargadas hasta que las temperaturas primaverales calientan suficientemente el ambiente. Durante el letargo invernal, la temperatura corporal desciende hasta los 5 o 7 grados, con dos o tres respiraciones por minuto y un ritmo cardiaco de unas diez pulsaciones por minuto.

¿Y los humedales? Pues hoy es su día, y no tienen nada que ver con marmotas o primavera si no simplemente tal día como hoy se firmo el Convenio sobre los Humedales en Ramsar, Irán, en 1971. Este convenio es el primer tratado en el planeta relativo a la conservación y el uso racional de los humedales. La lista Ramsar incluye -hasta 2013- 2167 sitios designados en 168 países

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