25 feb. 2016

Copérnico ¡Contigo empezó todo!!!

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"Eppur si muove" .«Y sin embargo se mueve» Posiblemente Galileo nunca llegó a pronunciar esa frase  mientras abjuraba de la teoría heliocéntrica. Yo hace tiempo que no me movía por este blog, espero hacerlo más a menudo. Estas fechas, el 400 aniversario de que la Inquisición Romana casi se llevase por delante a Galileo Galilei, me ha animado a seguir difundiendo noticias de interés para mi alumnado.
Os dejo unos datos y unos enlaces a El Mundo y a Muy Interesante, donde podéis ampliar información.
El 24 de febrero de 1616, la Inquisición Romana aprobó dos proposiciones que censuraban la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico. Al día siguiente amonestaron a Galileo Galilei, uno de los científicos más reputados del continente, y le conminaron a abandonar el sistema copernicano.
 Remontémonos a 1543, año de la muerte de Nicolas Copérnico. Ese año permite la publicación de su obra, De revolutionibus orbium coelestium. Curiosamente además de astrónomo fue ¡¡canónigo!! Quizás se olía lo que podía pasar y espera hasta sus últimos días para que sus ideas sean divulgadas.  En su obra afirmaba que era posible explicar los movimientos planetarios mediante un sistema heliocéntrico. La hipótesis cobró fuerza, y la autoridad de Aristóteles comenzó a ponerse en duda. Años después, Galileo Galilei descubrió con su telescopio montañas en la Luna –algo que se consideraba impropio de un cuerpo celeste– y satélites que giraban en torno a Júpiter, lo que demostraba que no todo lo hacía alrededor de la Tierra. Además, el hallazgo de las manchas solares evidenció que el astro rey era imperfecto, y el estudio de las fases de Venus probó que este mundo seguía una órbita en torno al Sol. El geocentrismo se desmoronaba.

Y se empieza a propagar, se enseñan en algunas Universidades, como por ejemplo la de Salamanca, junto con la teoría Geocéntrica, imperante hasta ese momento. Pasan los años, mas de 70, acompañados de ciertas  polémicas por los nuevos descubrimientos, lo que termina por provocar un encontronazo con la jerarquía eclesiástica… y la verdad científica.
Una comisión formada por once teólogos, ninguno astrónomo, concluyeron que la idea de que el Sol era el centro del universo y estaba inmóvil era “estúpida, absurda en filosofía y formalmente herética por contradecir la Sagrada Escritura”. Asimismo, señalaron que afirmar que la Tierra no era el centro del universo y que giraba sobre sí misma era “absurdo” y “erróneo en la fe”. Días después, el papa Pablo V, llamó a Galileo para comunicarle que debía abandonar esa opinión y abstenerse de enseñarla y defenderla, o iría a prisión.
Galileo abjuró, se libro esa, y alguna vez mas, de la “justicia” eclesiástica. Lo que pasó después, hasta hoy, lo sabrás más o menos, pero seguro que no conocías que la obra heliocéntrica de Copérnico permanecería en el índice romano de libros prohibidos, (Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum), hasta el año 1835. 

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